Nací en Madrid y me crie en Barcelona; he dado mil vueltas antes de llegar a Menorca, sintiendo que es mi lugar en el mundo. Hace 10 años abrí mi taller de cerámica artesanal donde hago piezas funcionales, que le dan una vuelta a lo cotidiano, dando espacio a los placeres sencillos.

Trabajo siempre acompañada. Está la Rubia, mi perra y compañera desde hace ya diez años, testigo silenciosa de cada hornada. Y Gin, mi gato, que aparece en el momento exacto para pedir un mimo (y, normalmente, se lo lleva).